El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Posted by Chapur Kids On agosto - 11 - 2011 0 Comment

Algunas claves para enseñar a pactar

Las fiestas infantiles de los niños pequeños suelen ser, para sus padres, una experiencia muy emocionante y, a la vez, desafiante. A la satisfacción de ver a sus hijos jugando con otros niños, se le suma la frustración por el comportamiento social de sus pequeños. De pronto descubren que esas delicadas criaturas a quienes les han brindado todo su amor y comprensión desde su nacimiento, se comportan de forma egoísta, pelean con los otros niños por el uso de algún juguete, o son incapaces de ceder su turno a la hora de recibir su porción de pastel.
Armonizar nuestros deseos con las pretensiones de los otros, requiere de un largo y difícil aprendizaje. Incluso las personas mayores no acabamos de perfeccionar, a lo largo de toda nuestra vida, esta cualidad. Si de adultos nos enfrentamos a múltiples conflictos por esta causa, imaginemos lo difícil que es para los niños pequeños. Ellos desconocen las reglas etapa puede de cortesía y, además, les cuesta mucho ponerse en el lugar de quien tienen en frente.

Los 3 años: un buen momento para empezar

A los tres años los niños comienzan a dejar esa explosiva de su egocentrismo, en la que están convencidos de que lo suyo es sólo suyo y lo de los demás, si ser, también. Este fuerte sentido posesivo les ha ayudado a tomar plena conciencia de sí mismos, y a diferenciarse del resto de las personas que lo rodean.
Como están seguros de sí mismos, pueden comenzar a desarrollar intereses y habilidades sociales. De a poco empiezan a tomar en cuenta a los demás niños, y algunos tienen sus primeros amiguitos. Aún no realizan juegos que suponen una auténtica coordinación entre los participantes, pero los otros niños ya le despiertan algo más que indiferencia o rivalidad. Les gusta estar en compañía de otros pequeños y sienten auténtico interés por sus iguales. Hablan de ellos mencionándolos por sus nombres, cuentan las cosas que les ocurren juntos y hasta a veces dicen que tienen novios o novias.

Aún están saliendo de la edad egocéntrica y no hay que esperar cambios drásticos. Pero las palabras “compartir”, “conceder”, “intercambiar” y “hacer un trato”, ya no son imposibles en su vocabulario. No es fácil que los niños aprendan tan pronto por sí mismos las habilidades de la negociación y el intercambio, pero si los mayores, con mucho tacto, les van enseñando, pueden hacer muchos progresos.